Esta es la escena:
Una familia de cuatro adultos y dos criaturas de unos 13 y 4 años llegan al espacio preparado de NON STOP JOLASA.
La niña pequeña coge a su madre de la mano y empieza a recorrer la sala grande. A mí me pregunta si hay columpios, y le contesto que tenemos lo que ve, más lo que le voy a enseñar ahora si ella quiere. Nos dirigimos a la “Salaraña”, el nombre con el que he bautizado para mis adentros la sala donde el primer día que sólo vino una chica y no teníamos que acompañar mucho, me dediqué a unir con una bobina de hilo tela elástico rojo, las distintas alcayatas que me iba encontrando en las paredes. Me entregué de lleno a la maravillosa misión de buscar en la pared la mejor opción para el siguiente enlace, y así de a poco, fui dibujando lo que en mi cabeza se va asemejando a una telaraña gigante. Mientras estaba en ello, divaguésobre el hecho de que, quizás, asociar una telaraña con el color rojo tiene una clara referencia a Spider Man. Reflexioné sobre mi ecléctica y cada vez más sincrética mente. Acabé por pensar que me gusta haber vividas varias vidas y haber guardado un poco de cada una.

