La salud en tiempos de pandemia

“La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social.”

Preámbulo de la OMS

A vueltas con la Salud…

En Mayo del 2019, me invitaron como ponente junto a otras mujeres a unas Jornadas tituladas “Jornadas de Salud femenina”, cuyo principal propósito era poner de manifiesto la importancia de nombrar y practicar el Placer para mantener un estado de salud en los cuerpos de las mujeres. Por supuesto que esto es un objetivo para todas las identidades sexuales, para todos los cuerpos sexuados, pero me centro en las Jornadas. No voy a poner ni nombres, ni lugares, ni más datos por dos razones: la primera proteger, la segunda universalizar, pues estoy convencida que este incidente se ha dado más de una vez y en más de un lugar.

Unos días antes, las organizadoras del evento recibieron un amenazante mensaje desde entidades oficiales que trabajan en torno a la salud: se forzaría la suspensión del evento si no se quitaba del título de las Jornadas la palabra SALUD, pues según su criterio, esta palabra “pertenece” a un ámbito y debe ser tratado desde criterios muy concretos y “contar las cosas” de una manera muy específica. Es decir, en otras palabras, el término SALUD es, según este planteamiento, PROPIEDAD DEL ESTADO y sólo “él” y su sistema sanitario pueden hacer uso. ¿Estamos viendo ciertas posturas fascistoides o todavía aceptamos?

En contadas ocasiones encontré dentro del sistema sanitario español personas que trataran la salud tal como lo describe la OMS y tal como yo la vivo. Contadas con los dedos de una mano. Por ello mis incursiones en este sistema de salud es muy poco frecuente. Por ello pregunto ¿Cómo puede tener tanta cara este sistema de hacerse dueño de una palabra que considero parte de todo un entramado que se extiende mucho más allá de las paredes de una ambulatorio, un hospital, unas pastillas de colores o unas operaciones? ¿Cómo puede tenerla cuando no atiende esa salud desde esta perspectiva tan amplia que sin embargo está definida por una Organización Mundial que se supone marca los ejes centrales que deberían abrazar nuestros gobiernos de estado?

Deterioro de la salud

El momento actual,  pandémico planetario, es una de las muestras de expresión de este Orden en torno a la salud; es, para estas generaciones, la más amplificada que hayamos vivido. Nuestras decisiones en torno a la salud individual y colectiva próxima (familia, pueblo) están tendiendo a desaparecer, nuestros propios criterios, nuestra propia manera de enfrentar una crisis ha de dejarse a un lado por el supuesto BIEN COMÚN. Y en ese perseguir, cada cual hemos cedido ante medidas que muchas no abrazamos. Según crece el miedo, la situación descrita tiene tal envergadura que nos vemos “forzadas” a “ceder”. ¿Nos han tragado? ¿Nos hemos parado a pensar qué están  / estamos nombrando cuando hablan /hablamos de BIEN COMÚN. ¿Cuales son las palabras claves detrás de esta expresión tan vaga?

 Rebelión en la granja

Más y más personas profesionales de la salud, se están uniendo; tanto las que están “dentro del engranaje” como las expulsadas por ser disidentes, y las que nunca quisieron ser parte. Todas ellas nos aportan otras miradas, otros datos, sus experiencias y estudios entorno al “bicho”. Todas ellas tituladas por universidades, es decir reconocidas por el sistema que hoy critican, por eso también «desacreditadas», porque desobedecieron a papá y eso no le gusta a papá: papá se enfada y se siente traicionado, repudia con todo su poder mortífero e intenta convencer a resto de sus hijas e hijas para que se queden a su lado, que olviden por completo su sentimiento de fraternidad innato y vean, tal como lo ve su gran padre, al hermano que piensa diferente como el enemigo, el peligroso, el asesino…. En fin, consideremos por favor, este panorama paternalista como el obsoleto y moribundo sistema de creencia dando sus últimos coletazos…

Escuchar las voces de mis hermanos y hermanas en disidencia dentro de ese gran colectivo llamado ciencia me pone los pelos de punta y me reafirma. Dejo el enlace de la rueda de prensa al final de este post.

Si consideramos la salud desde la definición del preámbulo de la OMS y desde ahí nos preguntamos, nos informamos y profundizamos, llegamos fácilmente a una conclusión: la crisis mundial que estamos atravesando está empeorando la Salud de todas las personas, millones de ellas, sufriendo un retroceso que sólo puedo describir cómo CRUEL. Esto lo expreso desde la inmensa tristeza y rabia, emociones que se producen, al tener acceso a la contra información que me llega desde otros lugares que no son los «oficiales». Han empeorado las vidas de millones de criaturas, hijas e hijos de la tremenda pobreza, que recibían alimento gracias a la escuela y que hoy confinados, quizás no mueran por el «bicho», pero sí vuelven a sufrir las dolencias y hasta la muerte que trae el hambre. VERGÜENZA. . Ha empeorado la Salud de millones de personas en campos de refugiados, y así podríamos seguir en un sin fín… Y también ha empeorado la Salud de nuestra sociedad privilegiada, blanca y semi alertagada, por lo tanto también semi despierta. A ese despertar me dirijo: pongamos bien alto el sonido de nuestra alarma.

Desobediencia saludable

Nuestra salud, aquí y ahora, va mas allá de si te pilla el bicho o no. Nuestra salud depende de cómo vivas tu cotidiano. Tu sistema inmunológico se tambalea si permaneces demasiado tiempo en estado de shock permanente, atenazada por el miedo al contagio, al vecindario, a la vacuna, a lo que sea… Nuestra salud depende de nuestras relaciones personales, de la calidad de nuestros afectos, de sentirnos o no sostenidas en caso de necesidad. Nuestra salud depende de la prevención, de lo que comemos, de lo que bebemos, de lo que respiramos, de cómo trabajamos, de si tenemos relaciones sexuales o no, de la organización de nuestro tiempo. La salud es ese complejo entramado de asuntos infinitos que nos construye colectivamente en la Vida o en la Muerte.  Y nuestra salud es un derecho fundamental. Es lo que tantos pueblos vienen clamando cuando hablan de soberanía: quieren gestionar la salud de su territorio cuerpo y de su territorio geográfico: no hay diferencias entre uno y otro. Esta es una ley que el pueblo blanco ha de recuperar urgentemente. No hay diferencia entre cómo vives tu cuerpo a cómo vives tu entorno y lo que hagas con uno de ellos repercute en el otro, en ambos sentidos. LEY NATURAL.

Ante este panorama, me dirijo a la vieja Europa, territorio de por sí ya muy grande, lo más universal que me atrevo a visualizar, la sociedad humana que me incumbe. Y desde este territorio compuesto de otros cientos, miles más pequeños, pido para sus habitantes la desobediencia. No invito, ya no, hoy pido, grito, suplico si hace falta, sin miedo a perder la compostura. DESOBEDIENCIA.

  • Salir de los territorios del miedo que se instalan en las calles de las urbes llenas de personas enmascaradas que evitan el roce, que esconden su mirada alerta, las manos cada vez más alcoholizadas y resecas.
  • Ocupar territorios lo más cercanos a la naturaleza posible, a volver a oler la tierra y cultivar semillas.
  • Abrazar a tus seres queridos, y que te abracen a ti, a apoyar a tu entorno.
  • Crear redes de apoyo, a inventar o aprender otras formas de vivir en sociedad.
  • Cultivar la ternura, a colocarla en tu agenda política.
  • Creer y crear otra posibilidad de Vida para la familia humana
  • Reflexionar sobre el BIEN COMÚN y aplicar lo que vaya siendo posible, sin prisa, sin pausa.

Nos invito gentes de Europa, a agarrarnos fuerte a esta práctica colectiva y a recordar que ya somos muchas las personas que vamos conformando esa masa crítica que algún día, junto a otras luchas que son vividas desde otros territorios geográficos, cambiará el rumbo de la familia humana.

Somos semilla y nuestro cometido es decidir qué queremos que brote de ella.

Actuemos lindo y contundentes, hoy más que nunca..

Y con todo, abrázame fuerte, yo también tengo miedo. Necesito sentir que estás aquí.

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